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Las nuevas variantes del Coronavirus complican los avances frente a la pandemia

“Vivimos en un mundo en el que el Coronavirus es tan frecuente y muta tan rápidamente que van a aparecer nuevas variantes”, Anthony Harnden, médico que asesora al gobierno del Reino Unido en entrevista a SKY news

Kurfurstendamm en Berlín | Maja Hitij

La aparición de nuevas variantes del virus que causa el Covid-19 -incluyendo una en el Reino Unido que, según las autoridades británicas, podría ser más mortífera que las versiones anteriores- deja entrever un futuro en el que las autoridades sanitarias se encuentran inmersas en una batalla sin tregua con un patógeno en constante evolución.

Epidemiólogos han advertido que las cepas de coronavirus que se propagan con mayor rapidez pueden llegar a contagiar más ciudadanos o hacer que las vacunas disponibles sean menos eficaces. Estas mutaciones amenazan con prolongar las restricciones a la vida normal y provocar más hospitalizaciones y muertes. Sin embargo, no significa que su propagación no pueda contenerse.

“Vivimos en un mundo en el que el Coronavirus es tan frecuente y muta tan rápidamente que van a aparecer nuevas variantes”, Anthony Harnden, médico que asesora al gobierno del Reino Unido en entrevista para SKY news. “Es posible que nos encontremos en una situación en la que acabemos teniendo una vacuna anual contra el coronavirus” para hacer frente a las cepas emergentes.

A medida que la nueva variante en el Reino Unido se fue extendiendo por toda la nación, los hospitales se vieron sometidos a una mayor presión que durante primera oleada de la pandemia en primavera. Se espera que la cifra de fallecidos por Covid-19 en el Reino Unido supere los 100.000 en los próximos días. Sin embargo, los nuevos casos se redujeron por un 22% durante la ultima semana terminando el domingo pasado.

Matt Hancock, Secretario de Sanidad del Reino Unido, dijo que aquello se debía a las restricciones nacionales vigentes desde principios de año. A pesar de esto, en una entrevista televisiva, Hancock advirtió: “Estamos muy, muy, muy lejos” antes de que los casos sean lo suficientemente bajos como para que se levanten las restricciones.

La variante del Reino Unido es una de las varias que han surgido en los últimos meses y que han causado preocupación entre los investigadores. Otras han aparecido en Sudáfrica y Brasil.

Jeffrey Barrett, director de la Iniciativa Genómica Covid-19 en el Instituto Wellcome Sanger, dijo que el enorme número de casos en todo el mundo ha dado al virus muchas oportunidades de evolucionar en formas no vistas antes en la pandemia.

“Vamos a tener que enfrentarnos realmente a estas nuevas variantes del virus en la siguiente fase de la pandemia”, dijo en un seminario en línea la semana pasada. “Ha ocurrido algo que básicamente ha permitido que surja una nueva constelación de mutaciones”, presentando a los científicos nuevos retos.

Es probable que las variantes del Coronavirus retrasen el día en que la vida cuotidiana pueda volver a la normalidad gracias a las vacunas y plantean la posibilidad de que se produzcan brotes de infecciones periódicamente incluso después de que se haya vacunado a una gran parte de la población mundial. La aparición de estas variantes también sugiere que las restricciones a los viajes internacionales -en las que los gobiernos imponen prohibiciones a las personas que vienen de lugares en los que prevalecen las versiones más problemáticas del virus- podrían aplicarse de forma intermitente durante años.

La probabilidad de que muchos ciudadanos de países más pobres no tengan acceso a las vacunas durante algún tiempo sugiere que se incubarán más variantes nuevas en todo el mundo, incluso si los niveles de inmunidad en el mundo desarrollado son lo suficientemente altos como para frenar la propagación del virus.

El anuncio del Reino Unido del viernes de que la variante británica que ahora domina las infecciones en todo el país -y que también está bien arraigada en los Estados Unidos- podría ser más mortal que las versiones anteriores del virus son preliminares y podría ser excesivamente pesimista.

Se basa en la evaluación de un grupo de expertos asesores del gobierno que, a su vez, utilizó cuatro estudios académicos distintos de datos brutos para decidir que existía una “posibilidad realista” de que la variante fuera más mortal.

Los estudios sugerían que una mayor proporción de personas con esta variante acababa en el hospital o moría. No sugerían que, una vez en el hospital, el paciente tuviera más probabilidades de morir que si hubiera sido hospitalizado con una variante anterior.

Las variantes de propagación más rápida implican que, para cualquier nivel de restricciones, los casos aumentarán más rápidamente o disminuirán más lentamente que con las versiones anteriores. Esto sugiere que, en igualdad de condiciones, las restricciones y los confinamientos tendrían que durar más tiempo para reducir los casos.

Hasta ahora, los científicos no han visto pruebas de que la variante británica, identificada por primera vez en una persona del sureste de Inglaterra en septiembre, sea más resistente a las vacunas. Sin embargo, otra variante identificada por primera vez en Sudáfrica tiene una mutación que podría reducir la eficacia de estas.

A medida que los programas de vacunación se extienden por todo el mundo, deberían empezar a reducir el número de personas gravemente enfermas. Si las vacunas también confieren cierta inmunidad además de prevenir la enfermedad grave -algo que hasta ahora se desconoce-, harán que la curva de casos descienda.

Las variantes resistentes a las vacunas ralentizarían ese impulso descendente hasta que los científicos ajusten las vacunas para capturar también las nuevas variantes. Algunas tecnologías de vacunas nuevas, como las utilizadas en las dos vacunas de ARNm ahora autorizadas en Estados Unidos, podrían ajustarse con relativa rapidez para hacer frente a las nuevas mutaciones.

Los coronavirus mutan con menos frecuencia que otros virus, como la gripe, que exige una vacunación anual para hacer frente a las nuevas variantes. Sin embargo, el virus responsable del Covid-19 parece mutar con la suficiente frecuencia como para sugerir que las personas vacunadas podrían necesitar más vacunas periódicamente para mantener su protección contra el virus.