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Deer Park es un buen negocio, pero no es la luz al final del túnel para Pemex

La refinería localizada en Texas, adquirida por el Gobierno en 600 millones de dólares, procesó 270.000 barriles diarios de petróleo en 2023. La mayoría de este crudo se vende en EE UU

El mayor acierto industrial de Petróleos Mexicanos (Pemex) durante este sexenio se localiza al otro lado del río Bravo. La refinería de Deer Park, en Texas, se ha convertido en la piedra angular del sistema de refinación de la petrolera estatal a menos de dos años de haber sido adquirida en su totalidad por el Gobierno de López Obrador en 600 millones de dólares. La factoría, antes propiedad de Shell, procesó en 2023 un promedio de 270.000 barriles diarios de petróleo y 232.000 barriles diarios de gasolinas, diesel y turbosina. Sin embargo, más del 80% de su producción no llega a México, se queda en Estados Unidos para su comercialización.

Ante los continuos retrasos del arranque de la refinería Dos Bocas, en Tabasco, cuyo lanzamiento se promete, ahora sí, para el próximo 31 de enero, los resultados en refinación de Pemex recaen principalmente en esta factoría. El director de Pemex, Octavio Romero Oropeza, se ha deshecho en halagos sobre el desempeño de Deer Park esta semana, en su más reciente comparecencia en Palacio Nacional. D “Fue muy buena la decisión del señor presidente de adquirir esta refinería”, zanjó. A septiembre de 2023, la refinería reportó una utilidad por 711 millones de dólares, cifra inferior respecto a los 954 millones de dólares de 2022, sin embargo, el directivo atribuyó esta caída al descenso global en el precio del crudo.

Las refinerías de Pemex están ubicadas en Cadereyta, Nuevo León; Ciudad Madero, Tamaulipas; Minatitlán, Veracruz; Salamanca, Guanajuato; Tula, Hidalgo, y Salina Cruz, Oaxaca. El analista energético, Ramsés Pech, señala que la capacidad productiva de estas refinerías en este momento está por debajo del 50%, un porcentaje visiblemente inferior respecto a Deer Park cuyo nivel de utilización ronda el 80%, según las propias cifras de Pemex.

El especialista refiere que, pese al mantenimiento que se les ha dado, son plantas muy antiguas, que debido a su ineficiencia entre más producen, más pierden. El año pasado, la red de estas seis refinerías en manos de Pemex produjo, en conjunto, 423.000 barriles diarios de gasolinas, diesel y turbosina, lo que supuso una caída del 6,2% respecto a 2022. Mientras que solo Deer Park aportó 232.000 barriles diarios de estos productos, lo que fue equivalente al 35% del total de la producción que reportó Pemex el año pasado. Aunque Pemex busca incrementar la capacidad de refinación en estas seis refinerías, esto no ocurrirá hasta la puesta en marcha de las plantas coquizadoras, equipos que se han prometido para este año.

Las seis refinerías de Pemex en México, lejos de generar barriles de gasolinas y productos de mayor valor, han supuesto una sangría de recursos. De acuerdo con su reporte financiero más reciente, Pemex Transformación Industrial, unidad bajo el que se adscribe la línea de negocio de refinación, reportó una pérdida neta por 88.892 millones de pesos de enero a septiembre de 2023, siendo la única subsidiaria de la paraestatal con este nivel de pérdidas.

A pesar de este descalabro financiero que supone para Pemex, la petrolera más endeudada a nivel mundial con una deuda total por más de 105.000 millones de dólares, el Gobierno de López Obrador no ha menguado en su esfuerzo de apuntalar la refinación dentro de su proyecto de soberanía energética y aunque en un inicio el presidente había asegurado que en 2023 México sería autosuficiente en la producción de gasolinas y dejaría de importarlas, ahora, en el último año de su mandato el director de Pemex ha reconocido que esta autosuficiencia se conseguirá, si acaso, en 2025.

Fluvio Ruiz, exconsejero de Pemex y experto en temas energéticos, advierte que el proyecto de elevar la capacidad de refinación de esta Administración se ha topado con límites y se necesitan analizar opciones, como la posible importación del crudo adecuado para mezclar y alimentar a las refinerías del Sistema Nacional de Refinación con la dieta para la cual fueron diseñadas así como una mejor planeación de los mantenimientos preventivos en las seis refinerías localizadas en México.

“Pareciera ser hora de reflejar esa voluntad política en una nueva arquitectura institucional del sector, una adecuación de la estructura organizativa y la visión de negocios de nuestra petrolera, con vistas a convertirla en una empresa energética y relanzar su actividad petroquímica; así como un cambio de su régimen fiscal que haga económicamente viable estas mutaciones”, concluye Ruiz.