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Fitch advierte de que la deuda de Pemex puede golpear la calificación de México

Hacienda ha transferido a la petrolera el equivalente al 4% del PIB entre 2019 y 2023, estima la calificadora de riesgo crediticio. Un apoyo mayor a esto implicaría un incremento del déficit fiscal

Pemex representa un “pasivo contingente” para las finanzas públicas de México, lo cual resulta en una menor calificación de la deuda soberana, aseguró Fitch Ratings en un reporte publicado el miércoles. Según la agencia de riesgo crediticio, Pemex se ha vuelto tal lastre para la hacienda pública, que pudiera está golpeando la calificación de la deuda soberana que cotiza en el mercado internacional.

“Creemos que el Gobierno seguirá comprometido con el apoyo financiero de Pemex, pero no llegará a garantizar la deuda de Pemex ni a proporcionar una inyección de capital que mejore materialmente su perfil financiero”, escribieron Carlos Morales y Justin Patrie, analistas de la firma con sede en Nueva York. Según sus estimados, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público ha transferido ayudas a Pemex equivalentes al 4% del Producto Interno Bruto (PIB), entre inyecciones de capital y reducciones de impuestos, bajo la actual Administración. Esto no sacó a la petrolera del hoyo en el que está metida: tiene 110.000 millones de dólares en deuda. En 2020, la falta de un plan de negocios que pudiera reducir la carga crediticia llevó a la pérdida del grado de inversión, por lo que paga intereses más altos.

Por otro lado, un escenario alternativo en el que el Gobierno Federal se comprometa a brindar un apoyo sustancialmente mayor, dificultaría que el Gobierno mantenga un déficit moderado y una relación deuda/PIB estable, opinaron los analistas. La deuda de México, sin contar la de las empresas del Estado, equivale a aproximadamente el 50% del PIB nacional. “Este es especialmente el caso dadas las crecientes presiones de gasto y una baja tasa de recaudación de impuestos. Dicho apoyo pudiera afectar la calificación soberana si este afectara la capacidad del Gobierno de transferir fondos sin aumentar materialmente el déficit fiscal o afectar la trayectoria de la deuda del gobierno”, dice el reporte.

La situación de deuda de Pemex empeoró durante la Administración de Enrique Peña Nieto, quien pasó una reforma constitucional que abrió el sector energético a inversionistas privados. En su sexenio, Pemex incrementó sustancialmente su deuda a pesar de que el Gobierno le requería pagar impuestos por encima de sus ganancias. En esos años, especialistas advertían que dejar sola a Pemex en su cumplimiento de la deuda pudiera tener un impacto negativo en la deuda soberana. El informe de Fitch emitido el miércoles sugiere lo contrario.

Bajo la Administración de Andrés Manuel López Obrador se aumentó la recaudación tributaria de México, pero solo de manera temporal, ya que la autoridad se enfocó en cobrar cuentas pendientes e incrementar las auditorías. Sin embargo, el presidente rechazó pasar una reforma fiscal que pudiera aumentar la recaudación de impuestos, que hoy ronda el 14% del PIB, al largo plazo. Al mismo tiempo, dos leyes en México limitan al Gobierno, de manera que no puede garantizar la deuda de Pemex explícitamente. México tendrá elecciones presidenciales el próximo año y la modificación de dichas leyes no está en la mesa de promesas entre los candidatos.

“No anticipamos una reforma fiscal en el corto plazo que impulsaría los ingresos debido a las próximas elecciones generales en junio de 2024, que determinarán el presidente y ambas cámaras del Congreso”, dice el reporte de Fitch. “Hay visibilidad limitada en la agenda política de los candidatos presidenciales en el sector energético y Pemex. Suponemos una alta disposición del gobierno para apoyar a Pemex independientemente del resultado de las elecciones. Sin embargo, un menor apoyo popular y político puede limitar la capacidad de la próxima administración para impulsar políticas para expandir la recaudación de impuestos. Tal reforma mejoraría la capacidad del gobierno para mantener un déficit fiscal consistente con una deuda/PIB estable, mientras continúa apoyando financieramente a Pemex”, agregan los especialistas.

Fitch redujo la calificación de Pemex en julio al considerar que su desempleo operativo ha sido débil, lo cual dificulta su poder de pago de la deuda. Después le siguió Moody’s, quien también recortó la calificación de Pemex. Días después, en la llamada trimestral con inversionistas, ejecutivos de Pemex aseguraron que Hacienda había transferido una nueva ronda de fondos para pagar los intereses de su deuda y se quejaron de la decisión de las calificadoras.

“Más apoyo no sería necesariamente negativo para el crédito del soberano”, señaló FItch. “Más bien, el impacto dependería de cómo el gobierno federal incrementa su apoyo fiscal. La compensación mediante la reducción de los gastos o el aumento de los ingresos puede significar que el apoyo adicional es ampliamente neutral desde el punto de vista crediticio. Los colchones financieros no son suficientes para confiar indefinidamente para brindar apoyo a Pemex”.