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Las claves de las recomendaciones de la OCDE para México

La organización presenta su más reciente Estudio Económico de México en el que señala que reducir los riesgos y costos operativos del uso del agua convertiría al país en un destino aún más atractivo para el ‘nearshoring´

México comienza ya a ver beneficios del nearshoring, la búsqueda de empresas globales por salir de China y trasladarse a otros mercados emergentes, pero para aprovechar plenamente su potencial será necesario que resuelva problemáticas que lleva cargando desde hace años.

Este es el mensaje de fondo que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ofrece en su más reciente Estudio Económico de México. El país carece de buena gobernanza en la gestión del agua, tiene poca productividad y muchas desigualdades, es todavía muy dependiente de fuentes de energía contaminantes y, de manera más urgente, no recauda suficientes impuestos.

México crecerá 2,5% este año, lo que implicaría una desaceleración en comparación con el crecimiento de 3,2% visto el año pasado. Esto será, en parte, porque se espera que Estados Unidos, su principal socio comercial, vea una caída en su actividad económica. La inflación permanecerá por encima de la meta del banco central, cerca al 4%, y la deuda pública sumará el 48,7% del Producto Interno Bruto (PIB).

“La política fiscal tiene un sólido historial en el logro de metas fiscales y en el mantenimiento de una deuda pública baja”, escribieron especialistas de la organización en el reporte de 125 páginas presentado el martes en Palacio Nacional de la capital mexicana. “Sin embargo, se necesitan mayores ingresos tributarios para mantener la prudencia fiscal y abordar importantes necesidades de gasto en ámbitos que mejoren la productividad, como la educación, las infraestructuras, las transiciones digital y ecológica, y la lucha contra la corrupción y el crimen”. Además, señalaron los autores, mejorar el marco fiscal facilitaría pudiera proveer de un soporte más fuerte durante una recesión económica.

México, la segunda economía de América Latina, tiene la relación impuestos/PIB más baja de la OCDE, que incluye a la mayoría de las economías más grandes del mundo. El país recauda entre 17% y el 18% del PIB en impuestos, lo que es insuficiente para garantizar el acceso a servicios públicos en una población de 129,4 millones de personas. “Será necesario movilizar más ingresos tributarios para abordar las necesidades de gasto en áreas clave y al mismo tiempo mantener el valioso compromiso de México con la prudencia fiscal”, dice el reporte. La versión anterior de este estudio se publicó en 2022.

La OCDE reconoció los esfuerzos hechos bajo esta Administración para mejorar la recaudación a través de medidas administrativas para reducir la evasión y el fraude fiscales, pero advierten que todavía recaba 5,5 puntos porcentuales menos que la de Chile o 7,5 menos que la de Costa Rica, economías mucho más pequeñas. Una comparación con la estructura tributaria de sus pares de la OCDE y la región latinoamericana indica que México obtiene la mayor proporción de sus ingresos tributarios de los impuestos al valor agregado y corporativos y que hay espacio para utilizar mejor los impuestos recurrentes sobre bienes inmuebles y los impuestos relacionados con el medio ambiente.

Otros hallazgos del reporte incluyen la percepción de corrupción sigue siendo alta, por lo que la organización recomienda aumentar la proporción de adquisiciones públicas realizadas digitalmente y limitar la adjudicación directa de contratos podría ayudar a reducir las oportunidades de corrupción.

Los fenómenos meteorológicos se están convirtiendo cada vez más en amenazas al desarrollo y México es altamente vulnerable, dijo la OCDE. Aumentar la participación de las energías renovables en la matriz energética reduciría significativamente las emisiones es importante. Pero también, “la gobernanza del agua está muy fragmentada, lo que dificulta la coordinación de políticas y la rendición de cuentas”, escribieron los autores.

“La gestión eficiente de los recursos hídricos mejoraría la fiabilidad del suministro de agua y salvaguardaría los limitados recursos del país. Al reducir los riesgos y costos operativos y promover la sostenibilidad ambiental, convertiría a México en un destino aún más atractivo para el nearshoring. La gobernanza del agua está muy fragmentada, lo que dificulta la coordinación de políticas y la rendición de cuentas”, dice el reporte.

Finalmente, México padece de baja productividad y altas desigualdades, problemáticas que debe abordar si quiere impulsar el desarrollo, dijo la OCDE. “A pesar de las importantes mejoras, la desigualdad sigue siendo alta en México. Mejorar los resultados educativos y reducir las brechas de género y la informalidad ayudaría a continuar la reciente caída de la desigualdad de ingresos, al tiempo que fortalecería el potencial de crecimiento del país”.