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México sigue desafiando los pronósticos de crecimiento económico

2023 es el tercer año consecutivo en el que el crecimiento económico del país ha superado las proyecciones de los analistas de mercado del comienzo del año

México ha experimentado un crecimiento económico anual sostenido entre el 3% y el 4% tras la crisis internacional desencadenada por la pandemia de covid 19. El año 2023 destaca como el tercer año consecutivo en el que el crecimiento económico mexicano ha superado las proyecciones de los analistas de mercado del comienzo del año. Se mantiene un optimismo cauteloso para el 2024, donde las expectativas económicas continúan siendo positivas.

El crecimiento de México se debe en gran parte a una serie de políticas públicas orientadas a la oferta, iniciadas al comienzo de la Administración de López Obrador. Estas incluyen reformas laborales profundas y una gestión financiera estratégica que han propiciado un entorno favorable para la inversión. Estas políticas han resultado en un mercado laboral fortalecido y un notable aumento en la inversión pública y privada.

La estrategia fiscal de la actual Administración ha logrado mantener la deuda del país como porcentaje del PIB a un nivel bajo, según los estándares internacionales, lo que ha fortalecido la percepción positiva de México ante los inversionistas globales. Al mismo tiempo, esta Administración rompió con el dogma económico de que el gasto social y el gasto en inversión pública se mueven en direcciones contrarias, logrando incrementar ambos sin desestabilizar los índices de endeudamiento.

Las reformas laborales, en particular, junto con el rediseño de la red de protección social, han fortalecido los ingresos de las familias mexicanas, contribuyendo a una reducción en la pobreza y la desigualdad y mejorando la calidad de vida en general. Un resultado notable de estas reformas es la tasa de desempleo promedio más baja registrada en la historia del país.

Desde la perspectiva económica, la combinación de políticas gubernamentales ha impulsado especialmente el consumo interno. Después de la crisis global del covid 19, el mercado interno de México ha contribuido más al crecimiento económico del país en comparación con periodos anteriores de crisis, donde las administraciones previas dependían más del impulso externo de las exportaciones, a menudo acompañado por depreciaciones del tipo de cambio. En esta ocasión, el tipo de cambio se ha mantenido estable, las exportaciones han continuado su trayectoria ascendente y, lo más importante, el mercado interno se ha expandido significativamente.

Hasta septiembre de 2023, México ha presenciado un aumento en las inversiones tanto públicas como privadas, marcando cifras sin precedentes y emergiendo como pilares clave del crecimiento económico nacional. La inversión pública, con un aumento del 21%, y la privada, creciendo un 19.7%, evidencian un fortalecimiento comparado con el mismo periodo del año anterior. Este impulso es reflejo de proyectos de infraestructura que han mejorado la conectividad, la facilitación comercial y la movilidad masiva, contribuyendo sustancialmente a la capacidad productiva del país.

Desafiando las expectativas iniciales de una posible disminución en la inversión, México ha demostrado una realidad distinta: una confianza empresarial robusta y una posición estratégica en la reconfiguración de las cadenas de producción a nivel global. En contraposición a las previsiones pesimistas, estos desarrollos subrayan la resiliencia y la dinámica económica positiva del país.

Mirando hacia el futuro, se espera que el año entrante sea propicio para la inversión gracias a un entorno financiero más flexible. La acelerada convergencia de la inflación hacia las metas establecidas y la reducción de las tasas de interés en México, que actualmente se encuentran entra las más elevadas en términos reales en la historia del país, anticipan un clima económico favorable. Este entorno, caracterizado por la estabilidad y el potencial para nuevas oportunidades de inversión, promete continuar el impulso de crecimiento y desarrollo que México ha estado experimentando.

Los proyectos de infraestructura emprendidos por la Administración, tales como el Tren Maya, el aeropuerto Felipe Ángeles, el aeropuerto de Tulum y el Corredor Interoceánico, no solo representan avances significativos en la conectividad y movilidad, sino que también tienen como objetivo mitigar las brechas socioeconómicas entre las regiones norte y sur del país. Las inversiones focalizadas en el sur-sureste de México han mejorado significativamente las condiciones de vida, permitiendo que estas regiones crezcan al doble del promedio nacional. Este crecimiento sin precedentes es una clara señal del compromiso de la Administración con un desarrollo económico más equilibrado.

En el ámbito del comercio internacional, la Inversión Extranjera Directa (IED) en México se ha mantenido estable y en ascenso. La estabilidad fiscal y macroeconómica del país, junto con el aumento de su vocación de comercio internacional, lo han posicionado como un destino ideal para la inversión internacional. Hasta noviembre, se han anunciado inversiones que superan los 100.000 millones de dólares, con expectativas de que esta cifra aumente en el próximo año.

Durante 2023, México también se consolidó como el principal socio comercial de Estados Unidos, superando a naciones históricamente dominantes en este ámbito. La relocalización de empresas ha renovado el interés por invertir en México, lo que ha tenido efectos positivos en el empleo y las actividades industriales tanto dentro de México como en Estados Unidos, donde la construcción de plantas manufactureras ha experimentado un crecimiento mayor al 50% en términos reales.

No es casualidad ni suerte que México esté creciendo por arriba de su promedio histórico. Los efectos combinados de estas reformas y políticas han creado un impulso significativo para el crecimiento económico de México. Las perspectivas económicas para 2024 son positivas, con proyecciones de crecimiento entre el 2.5% y el 3.5%. Se espera que el próximo año marque un período de transición favorable, basado en la inversión sólida, un consumo robusto y un mercado laboral saludable, así como en políticas que continuarán mitigando las disparidades sociales y económicas.