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García Harfuch comienza a diseñar la estrategia de seguridad de Sheinbaum

En un diálogo con empresarios, el asesor de la candidata de Morena defiende fortalecer a policías y fiscalías estatales y sugiere ampliar el uso investigativo de la Guardia Nacional

Es momento de simbolismos en la campaña de Claudia Sheinbaum. La candidata de Morena a la presidencia en las elecciones de junio, líder en las encuestas, despliega junto a su equipo las líneas maestras de un Gobierno probable. Este lunes, sus asesores en materia de seguridad y justicia hicieron lo propio.

El ministro en retiro, Arturo Zaldívar, y el exjefe de policía de Ciudad de México, Omar García Harfuch, compartieron sus ideas en un foro ante empresarios, convocantes de la cita. Harfuch lo hacía por primera vez. En un país con niveles alarmantes de violencia e impunidad, sus palabras iban a ser escuchadas con atención.

Zaldívar y García Harfuch hablaron bajo la idea paraguas que ha empleado el grupo de asesores de Sheinbaum estos meses para los foros, Diálogos para la Transformación, con la diferencia de que los interpelados eran empresarios, y no expertos o académicos en la materia a tratar, como en ocasiones anteriores. No se trataba de discutir ideas, sino de escuchar una propuesta.

Pese a ello, el foro recordaba, al menos en espíritu, a los que lanzó el presidente, Andrés Manuel López Obrador, hace casi seis años, recién ganada la presidencia. El mandatario los llamó Diálogos por la Paz, la Seguridad y la Justicia. El interés, como ahora, era ver cómo atajar la crisis de violencia que atenaza al país.

El lunes destacó la intervención de García Harfuch, mente encargada de la asesoría en materia de seguridad. Destacó por lo que dijo y lo que calló. El policía habló de sus logros al frente de la Secretaría de Seguridad de la capital, bajo las órdenes de Sheinbaum, entre 2018 y 2023, por la reducción de delitos de alto impacto, caso de los asesinatos que, defiende, cayeron a la mitad.

Apuntó los cuatro ejes de trabajo implementados en la ciudad, atención a las causas de la violencia, aumentar y mejorar las capacidades de la policía, habilitar a los agentes para que investiguen y establecer un mecanismo de coordinación con la Fiscalía y el resto de corporaciones de seguridad de todos los niveles.

El plato fuerte llegó después, cuando el asesor, antiguo encargado de la Agencia de Investigación Criminal de la Fiscalía federal, planteó sus ideas para un futuro Gobierno de Sheinbaum. García Harfuch lo sirvió rápido, en una sola frase: “El problema de la inseguridad a nivel nacional no se va a resolver sin fortalecer a las 32 policías estatales y a las fiscalías de los Estados”.

En un discurso corto, algo titubeante, el policía ignoró a la Guardia Nacional. Ni siquiera la mencionó. Dijo, eso sí, que de los cuatro ejes implementados en Ciudad de México, el más importante es el que habilita a las policías a investigar y realizar labores de inteligencia. Preguntado por la posibilidad de replicar el modelo de la capital a nivel nacional, insistió: “En Ciudad de México hablamos de un cambio de modelo de seguridad. Pasamos de un modelo reactivo, a un modelo preventivo con investigación”.

Se impone ahora entender el alcance y la profundidad de las palabras de García Harfuch. ¿Trataba de distanciar a su jefa de las estrategias del Gobierno que ahora concluye? Además de ignorar a la Guardia Nacional, el policía se dejó en el tintero el nombre del gran ideólogo de las políticas de Morena, el presidente López Obrador. Mencionó al Ejército y la Armada, pero solo como sostén de las acciones de las corporaciones de seguridad de Ciudad de México, en operativos realizados estos años.

“En el segundo y tercer año [de Gobierno de Sheinbaum en la capital], empezamos a detener [a los criminales] en otros estados. Y aquí fue fundamental el apoyo del Centro Nacional de Inteligencia, las secretarías de Defensa y Marina. Es muy diferente decir que vengan Defensa y Marina y resuelvan, a que lo hagan en colaboración”, dijo.

La duda, claro, pasa por comprender qué pretendería un futuro Gobierno de Sheinbaum en materia de seguridad. A juzgar por los dichos de Harfuch, un eje central de cualquier política futura pasaría por potenciar a las policías y fiscalías estatales, y acercar sus estructuras y dinámicas al modelo capitalino. El policía señalaba que 10 Estados concentran el 41% de los homicidios dolosos y la mayoría de delitos del alto impacto. ¿Se trata, entonces, de trabajar en la implementación del modelo Ciudad de México en estos Estados, de manera prioritaria? ¿Qué ocurrirá con algunos de esos Estados, que ha manejado históricamente la oposición, caso de Guanajuato?

El énfasis que puso el exjefe de policía en las capacidades investigativas de la policía de la ciudad hace pensar también en sus aplicaciones a nivel federal. México carece de un cuerpo nacional de policía convencional. Desaparecida la Policía Federal por mandato expreso del presidente, el Gobierno la sustituyó por la Guardia Nacional, que puso en manos de la Secretaría de la Defensa, situación todavía por definir. La Suprema Corte de Justicia de la Nación exigió el año pasado al Gobierno que anclase a la Guardia a la estructura civil del ramo, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSyPC).

La cosa no acaba ahí. López Obrador intenta de nuevo colocar a la Guardia Nacional bajo el paraguas de la Defensa con una reforma constitucional, de difícil aprobación. Morena necesita mayorías en el Congreso de las que ahora carece. De cualquier manera, parece evidente que el papel de la corporación crecerá en el nuevo Gobierno, si Sheinbaum gana la votación.

Aunque hay dificultades por resolver. La ley de la Guardia Nacional prevé que sus agentes investiguen “para la prevención de delitos” y otros supuestos. La Constitución prevé, sin embargo, que la investigación le compete a las policías bajo el mando y conducción de la Fiscalía Federal.

La reforma a la Carta Magna en materia de seguridad que ha propuesto López Obrador prevé un cambio en el artículo 21 que permitiría a la Guardia Nacional investigar, independientemente de la Fiscalía General de la República. Con ese cambio, Sheinbaum conseguiría replicar el modelo de la capital, al menos en la estructura. Como la policía de Ciudad de México, la Guardia dejaría de actuar solo en flagrancia, mientras el delito se comete, e investigaría casos, en coordinación con la Fiscalía.

En el cambio viene escondida la trampa. Si la reforma se aprueba, la Guardia no dependería de la SSyPC, sino de la Secretaría de la Defensa. La capacidad de Sheinbaum para liderar el esfuerzo, como Harfuch defiende que lo hizo en Ciudad de México, sería central en este asunto. La líder de Morena debería poner de acuerdo a la Secretaría de la Defensa y la Fiscalía General de la República, una cuestión difícil, dada la inercia histórica de ambas instituciones a trabajar de manera compartimentada, y al celo de la Fiscalía por monopolizar la investigación, situación que ha podido comprobar estos años la Comisión Nacional de Búsqueda de personas desaparecidas.