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La Ciudad de México llegó a un acuerdo con las empresas de telecomunicaciones para retirar los cables en desuso en la capital

La Agencia de Innovación anuncia que a partir de septiembre las compañías de telecom deberán iniciar el retiro del cableado y promete “un modelo más eficiente de gobernanza del subsuelo”

Una de las pesadillas cotidianas de los habitantes de Ciudad de México podría terminar a partir de septiembre. La Agencia Digital de Innovación Pública ha anunciado que el Gobierno de la capital ha llegado a un acuerdo con las compañías de telecomunicaciones para retirar miles de metros de cables que inundan la ciudad y representan un riesgo para sus vecinos. El acuerdo incluye la promesa de desarrollar “un modelo más eficiente de gobernanza del subsuelo”, con el fin de mejorar la distribución de la infraestructura que usan las telecom para llevar sus servicios a los usuarios. “Iniciamos un camino de ordenamiento de infraestructura pasiva y activa de telecom en Ciudad de México”, ha informado José Merino, titular de la Agencia Digital.

El acuerdo entre el Gobierno local y las empresas tecnológicas lo firmó el lunes el actual jefe de la ciudad Martí Batres con representantes de todas las compañías de telecom que tienen actividades en la capital. Este pacto entre sector privado y agencias públicas incluye que las empresas comenzarán a retirar a partir de septiembre de cada año todos los cables en desuso que hayan desplegado, para lo que “deberán presentar un plan de avance e intervención, que nos permita saber quién está en dónde y cuándo”, ha explicado Merino. El retiro deberá hacerse cada año en los meses de septiembre a noviembre. Además, Protección Civil de la capital podrá pedir en cualquier momento el retiro de cables e infraestructura que esté en desuso y que represente un riesgo para la ciudadanía.

Los habitantes de la ciudad también podrán exigir que se retiren cables. El acuerdo establece que cada vecino podrá reportar cables en desuso o infraestructura en mal estado a través del Sistema Unificado de Atención Ciudadana (SUAC), canales de comunicación para atender las demandas de la ciudadanía. Las autoridades se comprometen a analizar cada denuncia y si la consideran viable, exigir a las empresas que retiren los cables.

La jungla de cables que afean los barrios de Ciudad de México y representan un peligro para sus habitantes ha sido una exigencia de décadas de varias agrupaciones vecinales. Es común ver los cables sin uso colgando de edificios habitacionales, o de los postes de luz o simplemente estorbando el paso en banquetas y avenidas. También hay huecos abiertos en las calles de compañías de telecomunicaciones o infraestructura vieja que no tiene más uso, pero que no ha sido retirada por las empresas.

El retiro de cables ya tiene un precedente en la capital, cuando a inicios de los años 2000 el entonces jefe de Gobierno, el actual presidente Andrés Manuel López Obrador, se unió al empresario Carlos Slim para revitalizar el centro histórico de Ciudad de México, uno de los principales tesoros arquitectónicos del país y nombrado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La zona estaba en decadencia, con muchos de sus palacios cayéndose a pedazos y los grupos criminales controlando varias áreas. El proyecto incluía rehabilitación de edificios, mejoras en las calles, se ocultó el feo cableado del centro y restauraron monumentos. La acción fue un éxito que dio respaldo político a López Obrador y benefició a Slim incrementado el valor de sus bienes en la zona.

Otra iniciativa contra la maraña de cables ha comenzado en la alcaldía de Coyoacán, uno de los centros turísticos de la capital. Las autoridades locales desarrollan un plan para retirar el cable inservible, primero en el centro histórico y luego en el resto de la delegación. El plan comenzó en mayo de 2022 con el respaldo de las empresas de telecomunicaciones, que revisan los postes calle a calle. Con estas iniciativas, los habitantes de Ciudad de México tal vez puedan caminar próximamente en sus banquetas sin los riegos de una telaraña de cables que amenazan su seguridad.