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Mucho ruido y poca acción: la queja de EE UU por la política energética en México

La Casa Blanca lleva meses adelantando una inminente escalada del conflicto comercial que no acaba de producirse. Uno de los negociadores mexicanos del TMEC sostiene que el retraso se debe a otras prioridades en su política exterior

Primero fue la amenaza de un “ultimátum” y, ahora, un reporte con fuentes anónimas de la agencia Reuters sugiere que el Gobierno estadounidense prepara su caso legal en contra de México por una supuesta violación al tratado de libre comercio, el TMEC. Todo parece indicar que la Casa Blanca está lista para elevar su segunda disputa comercial con su vecino para que lo resuelva un panel de controversias, pero, según uno de los negociadores del acuerdo comercial, el rezago en pasar a la acción tiene que ver más con el cálculo político por parte de Estados Unidos, que no quiere tensar una relación bilateral que tiene marcados en rojo las agendas migratoria y de seguridad.

El presidente Andrés Manuel López Obrador revirtió en 2021 gran parte de la legislación que permitía la participación de empresas privadas en el sector energético. Desde entonces, el Gobierno de Joe Biden ha intentado, por la vía diplomática, resolver la disputa que su Gobierno considera está en violación del TMEC. A pesar de que las reglas del tratado le dan a EE UU el derecho de llevar a panel la disputa desde octubre, el país no lo ha hecho.

En marzo, Reuters reportó que la Casa Blanca preparaba un ultimátum como última advertencia a México antes de escalar la disputa comercial en materia energética. El miércoles, la agencia aseguró que las empresas afectadas por la legislación en México preparan declaraciones que servirán para llevar el caso ante un panel de controversias.

“Da la impresión de que ahora sí va en serio la posibilidad de un panel en energía”, comenta Kenneth Smith, economista y líder negociador de la parte técnica del TMEC bajo la Administración de Enrique Peña Nieto. “Hemos visto renuencia de la Administración Biden de jalar el gatillo en los temas de resolución de disputas”, dice el economista, “y creo que está relacionado con temas más amplios de política exterior”. Ambos países celebrarán elecciones presidenciales en 2024.

Hay dos temas en EE UU que se espera sean centrales en las elecciones y que tienen que ver con México: el flujo de migrantes por la frontera sur y el tráfico en manos del crimen organizado de fentanilo, poderosa droga que ha costado unas 71.000 vidas desde 2021, de acuerdo con el Institucio Nacional de Abuso de Dorgas (NIDA, por su sigla en inglés). La semana pasada, medios estadounidenses reportaron que aproximadamente 91.000 migrantes cruzaron juntos como familias, cifra mayor al récord de 84.486 cruces registrados en mayo de 2019, bajo la Administración de Donald Trump.

Las disputas comerciales se mueven en un carril separado, ya que el TMEC aporta sus propias herramientas para resolverlas, como sanciones y aranceles. Pero es posible que un plano se haya derramado a otro. “Hemos escuchado que [la Representante Comercial de EE UU] USTR tenía intenciones desde finales del año pasado de solicitar” el panel en materia energética, dijo Smith, “pero hubo instrucciones de la Casa Blanca de no hacerlo. Creo que es parte de este cálculo político de la administración Biden, que está muy preocupada de no generar disrupción en la cooperación en otros temas muy importantes para la relación bilateral como es el tema migratorio y de seguridad”.

Sin embargo, los resultados no han sido muy buenos. La frontera que comparten ambos países sigue recibiendo números muy altos de personas que buscan migrar a Estados Unidos, ya sea por necesidad económica o de seguridad. El tráfico de fentanilo no se ha reducido de manera importante.

“Si lo analizas fríamente, tampoco ha obtenido lo que buscaba la administración Biden en temas de migración y seguridad con México”, dice Smith. “Lo que sí sabemos es que la presión doméstica en Estados Unidos está creciendo en el Congreso, en los estados” Por un lado, los estados agrícolas se han quejado de la prohibición mexicana de maíz transgénico y, por el otro, los estados exportadores de energía se han quejado del proteccionismo de López Obrador.

“El cálculo del gobierno de México ha sido extender el diálogo lo más que se pueda estirar la liga, evitar los páneles y seguir llevando el tema por la vía del diálogo”, opina Smith. Esto pudiera tener dos resultados: evitar los páneles del todo o que lleguen una vez pasada la elección presidencial en México, a llevarse a cabo a mediados de 2024. “En materia energética, si Estados Unidos pide el panel ahora o en los próximos meses, el fallo arbitral se dará después de las elecciones presidenciales en México, es decir, ya en el periodo de transición o inclusive recién llegada a la nueva administración después del 1 de octubre aquí en México”, estima Smith.