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El travieso

La reciente trama protagonizada por los partidos naranja, rojo y azul, ha dejado clara su obsesión por la victoria. ¿La representación de los electores? Un inconveniente que estorba

No era ningún secreto para el tres veces doctor Samuel García: al solicitar licencia por más de treinta días, sus opositores, con mayoría en el Congreso estatal, podrían nombrar a un gobernador interino. Así, sin margen para la interpretación y con mucha osadía, decidió lanzarse a la carrera presidencial. Abrazando la máxima del coordinador nacional de su partido, que dice que la política no es, la política va siendo, se arrojó al ruedo dispuesto a enfrentarse al toro. Embestida a embestida. Manipularía el sistema legal para domarlo.

El joven político designó como encargado interino a su secretario general de Gobierno. Mientras tanto, el PAN y el PRI —a pesar de su histórica retórica sobre la división de poderes— nombraron al presidente del Tribunal Superior de Justicia para el mismo cargo. Ambas designaciones fueron invalidadas por el Poder Judicial. Finalmente, después de un caótico episodio en el Congreso local , los legisladores designaron a Luis Enrique Orozco, vicefiscal del Estado. Para evitarlo, Samuel retornó presto a su asiento como gobernador.

Hasta hace poco, la Suprema Corte y el Congreso del Estado se resistían a que Samuel García regresara a su cargo. Un escándalo en tres dimensiones. Primero, porque no existe fundamento legal que se los permita. Segundo, porque los procedimientos de licencia buscan gestionar las ausencias temporales de los funcionarios que la solicitan, y la realidad es que —su inquieto y travieso gobernador— había retornado. Por último, resulta antidemocrático al desafiar la voluntad del 37% de los neoloneses que eligieron a Samuel García como su gobernador por seis años.

El objetivo se ha cumplido: el gobernador interino ha renunciado y Samuel García ha sido restituido como gobernador a partir de las 14:08 del lunes, lo que automáticamente le impide postularse para la presidencia. Un problema menos para el Frente.

Los enigmas se van despejando. Por ahora permanece pendiente quién será el próximo candidato presidencial de MC, lo que será definido el próximo 20 de enero. Sea quien sea, Delgado o Máynez, Chertorivski o Mercado, Zepeda o Marcelo, cualquiera de ellos dará el tiro de gracia a la candidatura del Frente Amplio por México. Ni duda. La primera de cinco certezas que nos deja el zafarrancho neolonés. La campaña —si se quiere frívola y aspiracionista— que la pareja de Nuevo León había emprendido desplazó de la narrativa a Xóchitl Gálvez y prometía hacerlo también en las elecciones. En apenas dos semanas, unos tenis naranja fosforescente y un candidato sin sustancia arrebataron a la candidata el 14% de las preferencias electorales, más de la mitad del porcentaje que ha cosechado desde que le cerraron las puertas de Palacio Nacional.

La segunda certeza que se revelará a través de las encuestas es el impacto negativo de la trifulca en la percepción que tiene la gente del PAN, el PRI y de MC. Los tres partidos verán acentuada su imagen desfavorable: los primeros por sus prácticas tiranas y el último por su impulsividad y premura. Como referencia, recordemos que en las últimas encuestas (Buendía & Márquez) el PRI tenía un balance de opinión de -42, el PAN de -26 y Movimiento Ciudadano de +9. ¿Seguirá el partido progresista el rumbo de la vieja política en su camino hacia la decadencia?

La tercera certeza que nos deja la trifulca es la solidez comparativa de los cimientos de Morena frente a los partidos de oposición. Mientras que el partido guinda construye segundos pisos de concreto —con sus propias contradicciones y defectos—, otros se esfuerzan por construir precarios castillos de naipes que se derrumban ante el primer desafío.

Cuarta. El Poder Judicial sigue jugando doble contra sencillo. Algunos jueces se muestran dispuestos a torcer la ley para favorecer a sus amigos, pasando por alto la crisis de legitimidad en la que están hundidos. Han olvidado que alrededor del setenta por ciento de la población desaprueba su desempeño, producto de su falta de conexión con la ciudadanía, resoluciones problemáticas y de una exitosa campaña presidencial. En ello precisamente se cimenta el denominado Plan C: el proyecto de Morena para obtener mayoría calificada en el congreso y que promete una reforma profunda al poder judicial. Los jueces siguen forjando su propia ruina mientras aplican, a los amigos, interpretaciones alegres y, a los enemigos, la ley a secas.

Aunque es cierto que la Suprema Corte no originó el agujero negro que atrapó a Nuevo León, sí fue el poder judicial quien enrareció el espacio-tiempo. El uso estratégico del aparato de justicia con fines políticos por parte de Samuel García rozó extremos grotescos. Un episodio especialmente sorprendente fue la suspensión otorgada por un juez de distrito en materia laboral —sí, laboral—al Secretario General de Gobierno para protegerlo de ser destituido como encargado interino. ¿Difícil de creer? Ojalá lo fuera.

La quinta y última certeza es que Movimiento Ciudadano ha fracasado en su narrativa, la cual presenta a su partido como la alternativa novedosa frente a lo viejo. Su camino a trompicones ha destacado que la juventud a menudo toma decisiones impulsivas y carece de madurez. El precandidato más joven en la historia de México se mostró así: sobrado de energía y escaso de sensatez. Un travieso. Su intrépido andar colocó a su partido en desventaja de cara a la carrera presidencial. Su candidato tendrá menos tiempo para darse a conocer y construir alianzas con líderes y grupos de votantes, así como menor visibilidad mediática.

Las últimas encuestas de octubre (Buendía & Márquez) muestran a Dante Delgado con un 31% de reconocimiento, en contraste con el 36% que tenía Samuel y con una evaluación positiva de +3 en contraste con un +4 de García. Entonces no estaban muy lejos entre sí. ¿Podrá en enero acercarse a la evaluación positiva de Sheinbaum, que hoy ronda el 50, o el 20 de Gálvez? Si Dante Delgado, fundador del partido naranja con 72 años de edad, resulta ser el ganador del proceso interno para contender por la presidencia, se enfrentará con el desafío de transformar la narrativa juvenil de su partido. ¿Fue esa su estrategia desde el principio? ¿Echar al agua a Samuel para cuestionar la idoneidad de la juventud en la política? Si ese era su propósito, parece haberlo logrado.

Nuevo León ha resuelto el embrollo. Samuel García, excluido de la contienda presidencial, retoma su cargo como gobernador. En tanto, el derrotero de Movimiento Ciudadano seguirá entrelazado al de la carrera presidencial. Un mes y algunos días nos separan de conocer el nombre de quien relegará a Gálvez al tercer peldaño.