PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Los europeos cada vez trabajan menos horas, particularmente los hombres

La reducción en las horas de trabajo también se concentra entre los jóvenes, que dedican más tiempo a sus estudios, indica un estudio del FMI. Cuanto más rico es el país, menos horas se trabajan

Hay mucho debate en España en torno al total de horas trabajadas, normalmente para matizar los récords de empleo de los últimos meses. Dos realidades coincidentes agitan esta conversación: nunca antes el mercado laboral español había ocupado a tantas personas, 21,27 millones según la última Encuesta de Población Activa; pero el total de horas trabajadas (608 millones) no está en cifras récord.

Respecto al tercer trimestre de 2008, la ocupación ha crecido un 3,5% y las horas trabajadas han caído un 3,8%. Esto quiere decir que las horas trabajadas por cada empleado en promedio han descendido con el paso de los años.

Pero esto no pasa solo en España, según un estudio recién publicado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) que pone el foco en los mercados laborales europeos. Además, señala que son hombres y estudiantes quienes están claramente detrás de esta tendencia a trabajar menos horas.

“Tres años después de la crisis del coronavirus, el empleo y las horas totales se han recuperado totalmente, pero las horas promedio por trabajadores no lo hicieron”, indican los autores de Analizando la disminución del promedio de horas trabajadas en Europa, que se centra en la comparación con el periodo prepandemia, pero también echa la vista atrás.

Esta tendencia, concluyen, “no es cíclica, sino predominantemente estructural extendiendo a largo plazo la que precede a la pandemia” y “parece improbable” que a futuro se revierta.

Como señala el informe a partir de datos de Eurostat, el total de horas trabajadas en Europa está ahora en cifras similares a las de 2019 y en algunos casos por debajo, pero no la mediana de horas trabajadas por empleado, ligeramente por debajo de las 37 horas a la semana.

Esta caída en las horas trabajadas viene precedida de décadas en la misma línea: “Las horas de trabajo promedio en las economías desarrolladas han experimentado una tendencia decreciente a largo plazo desde el siglo XIX, reduciéndose aproximadamente a la mitad entre 1870 y 2000 en Alemania, por ejemplo. En un sentido más amplio, las horas de trabajo promedio en los países de la OCDE han disminuido en aproximadamente un 0,5% cada año entre la década de 1870 y principios de la década de 2000″.

La contracción en el tiempo promedio de trabajo se concentra en tres colectivos: entre los jóvenes, los hombres en general y particularmente en los hombres con hijos pequeños. “En el caso de los jóvenes, un aumento en la incidencia de trabajadores a tiempo parcial que también están matriculados en la educación puede explicar la disminución.

Para los hombres en general, incluidos aquellos con hijos pequeños, la disminución afecta tanto a los trabajadores a tiempo completo como a los de tiempo parcial. Este hallazgo es sorprendentemente consistente en todos los países europeos”, indica el estudio del FMI.

“Las reducciones en las horas reales coinciden con las reducciones en las horas deseadas”, añaden los autores (Diva Astinova, Romain Duval, Niels-Jakob H. Hansen, Ben Park, Ippei Shibata y Frederik Toscani), quienes consideran que estas reducciones se deben a preferencias personales de estos grupos de empleados.

El análisis resalta que los hombres siguen trabajando más horas en promedio que las mujeres (ellos 39,9 horas de media a la semana, frente a las 34,7 de ellas), “pero esta brecha de género se ha reducido con el tiempo, al igual que la brecha de género en la tasa de empleo”. Detrás de este dato está el hecho de que las mujeres siguen asumiendo la mayor parte de los cuidados, normalmente por obligación.

Es más, las horas trabajadas por mujeres con hijos han aumentado ligeramente. En España, aunque ellas son menos de la mitad de la fuerza laboral concentran el 73% de la parcialidad. Del total de trabajadores con jornada parcial por cuidados u obligaciones familiares, el 89% son mujeres. Y del total sin una jornada completa porque no la ha encontrado, ellas son el 71%.

Con el foco en otros grupos demográficos, también destaca en el estudio del FMI que los trabajadores mayores (de 55 a 64 años) y ancianos (de 65 años en adelante) “han visto un aumento en sus participaciones en el empleo a medida que las edades efectivas de jubilación aumentaron en la mayoría de los países europeos, pero las horas promedio también disminuyeron para ellos”.

El estudio también señala que las contracciones de tiempo de trabajo son más acusadas en los países más ricos que en aquellos con un PIB inferior. “Estos resultados son consistentes con un papel dominante del efecto ingreso sobre el efecto sustitución en la determinación de la oferta laboral del trabajador en el margen intensivo, como se documenta ampliamente en la literatura”. Un vistazo a los datos en presente de Eurostat da cuenta de esta realidad: en Serbia trabajan de media 42,2 horas a la semana; en Países Bajos, 31,1 horas.

Así, el informe anticipa que el promedio de horas trabajadas seguirá cayendo en los países europeos, a un ritmo que dependerá de la productividad y el crecimiento salarial, “a velocidades variables entre los países según sus trayectorias de convergencia económica”. Cuanta más productividad y valor añadido en la actividad económica se esperan contracciones más pronunciadas.

“A medio plazo la mayoría de las previsiones económicas, incluidas las del FMI, prevén modestos aumentos de productividad para las economías cercanas a la frontera tecnológica, especialmente en la Europa avanzada”, así que la reducción de horas también sería “modesta”, según el documento. A largo plazo, el FMI advierte del papel clave que jugarán la inteligencia artificial o las medidas que se adopten para contener el calentamiento global.